
Tal vez el amor fuera el enriquecimiento mas alto, un dador del ser; pero sólo malograndolo se podia evitar su efecto bumerang, dejarlo correr al olvido y sostenerse, otra vez solo, en ese nuevo peldaño de realidad abierta y porosa. Matar el objeto amado , esa vieja sospecha del hombre, era el precio de no detenerse en la escala, asi como la suplica de Fausto al instante que pasaba no podia tener sentido si a la vez no se lo abandonaba como se posa en la mesa la copa vacia.Y cosas por el estilo, y mate amargo.
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